11 ago 2019

El Señor Presidente - Miguel Ángel Asturias

A pesar de la crisis política que hoy atraviesa el Perú, que estoy de acuerdo que es de responsabilidad tanto del poder ejecutivo como del legislativo, aunque más del segundo por la presencia desagradable de FUERZA POPULAR, el Perú es una democracia, claro una democracia en pañales sucios.


Ahora, debemos tener en consideración que en nuestro país no siempre ha predominado la democracia al menos en sus requisitos mínimos, como elecciones libres, sufragio universal, protección de los derechos civiles, gobiernos electos que toman las decisiones, etc. Por el contrario, los regímenes dictatoriales han sido de los más, sobre todo con sus ejemplares militares. Estos episodios de la historia no son de exclusividad nuestra. En Latinoamérica por ejemplo, durante los siglos XIX y XX los regímenes políticos autoritarios también han sido los más.

Los regímenes políticos autoritarios se caracterizan en esencia por:
-   Restricción de las libertades políticas y civiles.
-   Eliminación de la oposición, la discrepancia y la crítica al gobierno.

Esta perversidad en la política ha sido denunciada desde muchos campos, uno de ellos la literatura, no siendo la primera ni la última, pero sí una de las mejores la obra Miguel Ángel Asturias, El Señor Presidente, novela que terminé de leer esta semana y que recomiendo.

Miguel Ángel Asturias fue un novelista guatemalteco, segundo latinoamericano ganador del Premio Nobel. Gabriela Mistral lo obtuvo en 1945 y Miguel Ángel Asturias en 1967, con lo que se comienza hablar de la mayoría de edad de las letras latinoamericanas.

El Señor Presidente es una novela donde el personaje principal está inspirado en un dictador de los tantos de la historia latinoamericana, el dictador guatemalteco Manuel Estrada Cabrera, reconocido entre otras cosas porque en su gobierno se concede a la United Fruit Company su primer contrato, por el que se otorga a esta empresa americana vastas concesiones; pero sobre todo porque es el ejemplo del dictador que tras insistir en el poder a través de las reelecciones y a pesar de la oposición pujante y creciente no sabe retirarse y termina sus días en prisión.

El Señor presidente como novela cuenta con una historia simple, pero con una narración conmovedora en el que el dictador es omnipresente en la consciencia de los hombres, a tal punto que se declarará un singular silogismo “PIENSO COMO EL SEÑOR PRESIDENTE, LUEGO EXISTO”.
Miguel Ángel Asturias nos adentra al realismo mágico, donde observamos que el Señor Presidente es un ser sombrío, del cual no podemos sacar información, no se dice cómo es, pero se puede pensar que es un hombre de mucha edad y con mirada adusta. No se sabe qué es lo que hace, o no se describe sus conductas, así como tampoco se sabe dónde vive; pero pienso ha de vivir en un lugar opaco, y su conducta debe ser voluptuosa. Parece ser un demonio, un brujo, temido e invisible.

Se conoce a Miguel Cara de Ángel, el favorito del Señor Presidente, bello y malo como Satán. Durante la narración Miguel Cara de Ángel irá perdiendo su malicia y se convertirá en un hombre bueno, de carácter, enamorado de Camila Canales. Pero también va perdiendo su belleza, enajenado en el celda 17.

La heroína es Camila Canales, hija del general Eusebio Canales, acusado de matar a uno de los favoritos del Señor Presidente. Ella sufrirá el trauma de perder a su padre primero, y finalmente perder a su amado marido Miguel Cara de Ángel. Es fácil simpatizar con Camila, por la desdicha con que comienza su entrada en la historia y su salida no menos trágica pero si esperanzadora porque termina lejos de la ciudad con su hijo Miguel.

El doctor Barreño, quien se entrevistara con el presidente, pero éste no le permitió unas palabras. Su padre fue asesinado y las investigaciones no dieron ningún resultado.

Coronel José Parras Sonriente, apodado el hombre de la mulita. Fue asesinado por el Pelele.
El secretario del Señor Presidente, quien por una torpeza fue merecedor de doscientos palos y muere al no soportar tal pena.

Lucio Vásquez, hombre del régimen que apoyará a Miguel Cara de Ángel. Llamado el Terciopelo, estaba enamorado de la fondera Masacuata.

Masacuata, fondera de la cantina El Despertar del León.

Genaro Rodas, amigo de Lucio Vásquez. Esposo de Fedina. Fue torturado por presuntamente ser cómplice de Lucio Vásquez, y al perdonársele la vida, se le encargó vigilar los pasos de Cara de Ángel.

Licenciado Abel Carbajal, supuesto asesino - con Eusebio Canales – del coronel José Parrales Sonriente. Su esposa le suplicó al auditor de Guerra que le dé información de su esposo y éste le contestó que estaba preso y que sería condenado a muerte, por lo que ella fue al presidente para suplicarle por la vida de su marido, pero el señor presidente nunca la atendió.

Sus últimos días antes del fusilamiento estuvo acompañado en una pequeña celda junto a un estudiante y un sacristán.

La Chon Diente de Oro, amiga del Señor Presidente y propietaria de un acreditado establecimiento de mujeres públicas: “El Dulce Encanto”.

Comandante Farfán, comandante del puerto donde llega Cara de Ángel para su viaje a los Estados Unidos. Farfán capturó a Miguel Cara de Ángel por órdenes del presidente. Se sugiere en el texto una gran traición, por cuando Cara de Ángel habría salvado la vida del comandante.

Vich, un seudo encarcelado que entabló conversación con Cara de Ángel y le contó que Camila era la prefe… del Señor Presidente. Este Vich habría llegado – en su teatralidad para el prisionero del 17 – al lugar sin esperanzas porque intentó seducir a Camila, quien se habría convertido en la prefe… porque su marido la había abandonado.

El estudiante, quien junto con el sacristán sobrevivieron al encierro salvándose de la pena de muerte. La obra termina cuando este estudiante llega a su casa y encuentra a su madre rezando.

Algunos críticos literarios dicen que El Señor Presidente de Miguel Ángel Asturias no es la mejor de sus obras. Pero de seguro que es una por las que ganó el Noble.





8 jun 2019

Vladimiro: Vida y tiempo de un corruptor


Luis Jochamowitz es un periodista y escritor que escribió “Vladimiro: vida y tiempo de un corruptor” en el año 2002. Dicho libro lo había visto en varias oportunidades en basar suelo, pero nunca se me dio por comprarlo – ni siquiera aproveché su costo ínfimo en “basar suelo”. Pero hoy terminé de leerlo esto por encargo de mi “jefe”, quien dio el libro y pidió que le buscara un asunto que quería citar para un trabajo suyo.

De los veinte apartados del texto – incluyendo la “Advertencia al lector” – ninguno me ha dejado sin asombro, hechos narrados de manera novelesca ayudaron a estimular mi lectura. Jochamowitz – nombre que no podía pronunciar sino después de escucharlo decirlo en una grabación de youtube – me parece que logró mostrar al gran corrupto que fue – y seguro sigue siendo – Vladimiro Montesinos, personaje que se destapó para el común del pueblo – allí me he encontrado siempre – finalizando el gobierno de Alberto Fujimori.

Pero Jochamowits cuenta de una historia azarosa desde los orígenes de los Montesinos Montesinos, fundado por el abuelo del ex asesor; ejemplo a lo que mi amigo siempre cree, “los genios nacen”; claro que en este caso tendríamos que cambiar la palabra “genio” por “corrupto”. Pues sí, parece que el corrupto nació, no se hizo, ya tenía en sus entrañas una predisposición para ser espía, para buscar la ventaja en el defecto humano, para reconocer la bajeza de sus interactuados y cómo aprovecharse de ello.

Por otra parte, Jochamowits logró un buen acercamiento a personalidades siempre recordadas de fines de la década de los noventa, Laura Bozo, Matilde Pinchi Pinchi – de quien me sorprendiera saber cómo llegó a la vida del “Doc” – y sus aliados del diario “Kausáchum”.

Con esta obra he reflexionado, no he odiado a Vladimiro, le he admirado; le he tenido miedo a sus circunstancias – ejemplo, un padre que se suicida dejando un menaje a su hijo “nunca seas pobre”.

Jochamowits en una entrevista con nuestro muy querido MAD, reconoce que se equivocó cuando le puso el título – al libro – “vida y tiempo de un corruptor”, puesto que como le hiciera notar MAD, sería muy difícil pensar que dichos empresarios, políticos, y demás personajes que habían sido parte de los vladivideos hayan sido corrompidos, que lo que era evidente era que había una negociación. 

Estoy de acuerdo con MAD, pero el título, que para Jochamowits quedaría mejor tan solo en VLADIMIRO, invita también a reconocer a quiénes no corrompió Vladimiro porque éstos ya estaban corrompidos.


27 may 2019

Hechiceras, Beatas y Expósitas


Hoy 27 de mayo tengo el gusto de haber terminado de leer “Hechiceras, Beatas y Expósitas – Mujeres y poder inquisitorial en Lima”, obra de la historiadora María Emma Mannarelli, edición del Congreso del Perú. Dicho texto lo encontré en la biblioteca de mi querida Institución Toribio Rodríguez de Mendoza (SJL).

De ella puedo rescatar información relevante sobre el trato de la Santa Inquisición para los casos de las hechiceras, beatas y expósitas. En los tres casos el tema de la sexualidad es recurrente, aunque no del mismo modo. Pero aquí vemos cómo el género determinó en un trato diferenciado.

La realidad, es que para el caso de las hechiceras – la inquisición procesó más hechiceras que hechiceros -, estas se iniciaron – en su mayoría de casos – por acusación con carácter sexual, se decía de las hechiceras que vivían escandalosamente y mantenían amistades ilícitas. Otro de los temas recurrentes es que ellas eran requeridas para solucionar los males de amores a través de los amarres, las pócimas para conseguir el amor.

En el caso de las beatas, se dice que ellas podrían ser la saga de lo que se presentó en la Alta Edad Media europea. Además, la historiadora se volcó a explicar el caso de la agustina Ángela de Carranza. En dicha biografía, también se centra en las manifestaciones de iluminismo que no deja de estar relacionado con la sexualidad de la mujer.

Se termina haciendo referencia a las huérfanas blancas en la colonia, cómo una sociedad jerárquica patriarcal, pretendía salvar a estas mujeres de la deshonra a través del colegio de niñas expósitas de Santa Cruz de Atoche, dicha institución no solo les ofrecía la enseñanza cristiana, sino que también aseguraba su futuro – siempre que se porten bien, porque si no se podría descubrir que no eran "españolitas" sino unas “cholas” o “mestizas” – con la dación de una dote, necesaria para ingresar al convento o poder casarse.



18 ene 2019

Conciencia Sanitaria


El consumo de agua cruda puede causar diarrea, fiebre tifoidea, y otras enfermedades como el cólera. Decir esto es una perogrullada, sin embargo sucede que hay gente que consume el agua cruda, a esto exclamó una vez el polígrafo Marco Aurelio Denegri[1] “Díganme si con personas así se puede hacer patria”.

Esto lo escribió en su clásico ESMÓRGASBORD, en el ensayo “Remembranzas del Ochocientos” donde comenta información rescatada del libro LIMA de Manuel Atanasio Fuentes.

En el mismo ensayo recuerda sobre el bizcochero y el juego de la mosquita[2]. Recordando al ambulante que llevaba “gustosos ofrecimientos en una tabla en la que había bizcochos, pasteles, bollos, rosquillas, alfajores y piononos”. Y que con ellos proponía una apuesta entre la muchachada de la pobrería, consistente en que los jóvenes deberían apostar – previo pago de unos centavos – cuál sería el dulce donde se pararía primero una mosca.

Marco Aurelio Denegri concluye diciendo que en esa época no había CONCIENCIA SANITARIA, incluso esto lo indilga al mismo Atanasio Fuentes, autor de la obra LIMA, porque no hace ninguna observación de higiene y salud con referencia a lo tratado. Añade MAD:
“Así se piensa y se siente cuando la conciencia sanitaria brilla por su ausencia. Brillaba antes y hoy sigue brillando, aunque ya no juguemos el juego de la mosquita (…)”.
A colación de esto, navegando por INTERNET, revisando el FACEBOOK, tuve la suerte de leer un artículo del peculiar usuario IGOR ZAVALETA CABRERA, este señor, de esbelta figura y muy segura y liberal personalidad escribió lo siguiente:

CHÓFER Y COBRADOR VENEZOLANOS[3].

Como todos mis seguidores saben yo ni tengo auto ni sé manejar.
Me transporto en cleta o transporte público.

El día de ayer me subí a una combi asesina. Antes de abordar la unidad inhale abundante oxígeno para soportar el hedor, tanto del palanka[4] como del cobra (en jerga microbusera, chofer y cobrador).
El asunto es que los cobradores están en el border line del orate.

Son unos cochinos de mierda. Algunas parecen que ya se han muerto, apestan a los demonios.
No da ganas de recibir el vuelto. Sus manos una porquería. Nunca se lo lavan estos kdsm.

Alrededor de ellos un halo, una aura completamente agresiva al sentido del olfato.
Despiden una fetidez a podridos. Un mix olfativo de sobacos, huevos, patas, culo. Un look de orate que duerme en cualquier basural.

Hoy no voy a hablar de sus modales, sino de la agresión a los sentidos.

Encima pobre del cristiano que recibe un close up de su atrás del hediondo cuando está inclinado como el orete-cobrador de la foto.

Qué renuencia a bañarse, lavar su ropa, a tener una apariencia acorde con su alta investidura.

BÁÑATE KDTM!!

Pero decía que ayer el chofer y el cobrador eran de nacionalidad venezolana. QUÉ DIFERENCIA!!
Limpios, aseados, educados.....

La Dirección de Tránsito de la PNP debería hacer batidas contra estos muertos vivientes nacionales encargados de transportar a la ciudadanía.

Deben ir los efectivos, así como en dosaje etílico, con un artilugio que llamo odorómetro. Instrumento que sirve para medir los cuantum de apestocidad. El que trasgrede determinada medida condenados a ser remojados 24 horas en soda cáustica diluida para remover la costra milenaria de mugre.

Simpaticé con el artículo de IGOR ZAVALETA CABRERA, y sí, algunos, o mejor dicho muchos de los cobradores son unos cochinos; el que les habla ha sido cobrador y confieso que en cierta oportunidad siendo que mis manos estaban sucias, de tierra y polvo una señorita – me supongo una señorita universitaria, porque bajaba en el paradero de la Universidad de Lima -, me hizo un gesto despectivo al momento de entregarle su vuelto y me di cuenta, tuve gran vergüenza, yo estaba cochino, mis manos estaban cochinas; llegué al paradero y me las lavé bien, y así hacía cada cierto tramo, cada vez que podía, aprendí después de la llamada de atención.

Lo otro es abusivo, lo que registra IGOR es resabido, muchos – no digo todos, pero sí muchos -, no se bañan y yo mismo he sufrido porque algunos choferes de la empresa donde trabajé no usaban desodorante, y era sufrible mantener una conversación con ellos solo por estar cerca y aguantar lo fétido de sus anatomías. ¿Ni qué decir del cambio de ropa?

La sociedad evidencia esto y no dice nada, a la sociedad no le gusta renegar, prefiere ser hipócrita, criticar a sus adentros y por eso seguimos aguantando esto de la suciedad del compatriota. Creo que con la crítica se puede cambiar, no estoy de acuerdo con IGOR que estos señores estén en el borderline del oratismo, puede que algunos lo estén, pero hay una mayoría – quiero creer eso - que no se le ha dado la oportunidad de reflexionar. Hoy mismo, con cierto miedo, le dije a un compatriona nuestro, con una iluminación en la cara, una sonrisa: “AMIGO, NO ENSUCIES LA CALLE POR FAVOR”, y estaba esperando que me insultara, para al menos hacerme el sacrificado, pero no, el hombre me agradeció y recogió el papel que había tirado en la vereda.

Lo que curiosamente señala IGOR, sobre los venezolanos, es una cosa que también he podido constatar, hoy mismo. He caminado 15 cuadras entre SJL y El Agustino y tuve la suerte de encontrar en Malecón Checa a un joven venezolano, muy bien vestido y limpio, y estaba ofreciendo su servicio de limpieza de lunas a los autos. Me dije – para mis adentros y con cierta ironía -, “carambas, estos venezonalos sí que saben de negocios”. Pero luego, me dije que más que negocio, esto es conciencia sanitaria, el venezonalo – me refiero a ese joven y a muchos, no a todos – suele ser limpio, aseado y educado.

No se me malinterprete, lo que he podido constatar al igual que IGOR, no es una ley, no es algo necesario, o sea no siempre se cumple; pero sí es algo que está pasando, que viene siglos atrás y que en el siglo XXI sigue igual aquí en la otrora capital del Pacífico.

Aquí la explicación en video: https://www.youtube.com/watch?v=-yEgd2FGNu0&t=1s 




[1] Denegri, M. A. (2015). Esmorgasbord. Lima: Fondo Editorial de la UIGV.
[2] Ídem, (pág. 40)
[4] Igual que el original.